Un cierre de pretemporada que dejó mucho más que sensaciones: Houston dominó de principio a fin, encontró a su francotirador y envió un mensaje a toda la Conferencia Oeste.
La pretemporada no cuenta. No hay clasificación, no hay premios, no hay nada que se recuerde cuando lleguen los partidos importantes. Y sin embargo, lo que pasó el jueves 15 de octubre de 2026 en el Toyota Center fue de esos partidos que un aficionado a los Rockets no olvida fácil. Houston cerró su preparación con una paliza de 116-89 sobre Oklahoma City, el equipo que la temporada pasada terminó con el mejor récord del Oeste. No cuenta para nada, pero duele, y a los Thunder les dolió.
Si solo se mira el marcador final, se queda corto. Houston llegó a estar 29 arriba en el tercer cuarto, dominó prácticamente todos los aspectos del partido y, por momentos, pareció estar jugando contra un equipo de otra categoría. Oklahoma City, que cerró la pretemporada con un 1-4, se fue del Toyota Center con más dudas que certezas y con la sensación de que este año la cosa no va a ser tan sencilla como en 2025-26.
El primer cuarto: una declaración de intenciones
Los Rockets salieron a morder. Desde el salto inicial se vio que Ime Udoka había preparado este partido como si fuera el primero de playoffs. Alperen Şengün, que se ha convertido en el corazón ofensivo de este equipo, marcó el tono desde los primeros minutos. En apenas 24 minutos de acción, el turco acumuló 14 puntos, 7 rebotes, 5 asistencias, 2 bloqueos y un robo, con un 7 de 11 en tiros de campo (63.6%). No es solo que anotara: es que cada vez que tocaba el balón, la defensa de Oklahoma City se descomponía. O doblaban hacia él y dejaban un tirador libre, o lo dejaban uno contra uno y se comía a su par en el poste. Elegir entre una cosa y la otra es un lujo que muy pocos equipos tienen.
El primer cuarto terminó 33-15. Sí, 33-15 en doce minutos. Los Thunder redujeron ligeramente la diferencia en el segundo cuarto (32-21), pero nunca dieron la sensación de estar realmente en el partido. Amen Thompson, que este verano firmó una extensión de cinco años y 208 millones de dólares, aportó 12 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias en 22 minutos. El chaval sigue creciendo, y lo mejor es que ya no parece un proyecto: es una realidad.
Kevin Durant, que llegó a Houston en el verano de 2025 procedente de Phoenix en uno de esos traspasos que se recuerdan durante años, añadió 11 puntos en apenas 16 minutos. No forzó nada, no necesitó forzar nada. Tari Eason sumó 12 puntos en 17 minutos con un 2 de 2 desde el perímetro, y Reed Sheppard aportó 11 puntos, 5 rebotes y 3 asistencias. La segunda unidad de Houston, que la temporada pasada era un problema, este año apunta a ser una de las mejores de la liga.
Bogdan Bogdanović: el francotirador que Houston necesitaba
Pero si hay que quedarse con un nombre de la noche, ese es Bogdan Bogdanović. El escolta serbio de 34 años llegó a Houston este verano como agente libre, con un contrato de un año por el mínimo de veterano, después de un paso por los Clippers en el que las lesiones lo apartaron prácticamente de todo. Nadie esperaba gran cosa. Y entonces llegó el jueves y firmó su mejor partido como Rocket.
Los números hablan solos: 15 puntos, 6 rebotes, 1 asistencia y 1 robo en 16 minutos. Pero lo que realmente importa es el 5 de 8 en triples. Un 62.5% que encendió al Toyota Center y que, de paso, le plantea a Udoka una pregunta interesante: ¿se puede permitir dejar a este hombre fuera de la rotación de diez jugadores? La respuesta, viendo lo de anoche, parece obvia.
Para poner en contexto lo de anoche: Bogdanović no es un cualquiera. Lleva nueve temporadas en la NBA, promedia 14.0 puntos por partido en su carrera y tiene un 38.1% de acierto en triples en 526 partidos de temporada regular. Lo que pasa es que su paso por los Clippers fue un desastre: solo 23 partidos, con 7.4 puntos, 2.6 rebotes y 2.2 asistencias en 19.7 minutos por noche. Un jugador así, con ese historial, no se olvida de tirar en un verano.
Lo que vimos el jueves fue al Bogdanović que durante años fue una pieza codiciada en el mercado: un tirador letal que castiga cualquier descuido, que se mueve sin balón como pocos y que, cuando entra en ritmo, puede cambiar por completo la geometría de un partido. Si mantiene aunque sea la mitad de este nivel, Houston tiene un problema menos y una amenaza más.
¿Por qué encaja Bogdanović en estos Rockets?
La respuesta la dio el propio jugador en el media day de septiembre de 2026. Creo que encajo perfectamente, dijo. Aporto mucho tiro, creación de juego, y con la experiencia que tengo, creo que puedo añadir mi valor. Valor baloncestístico, especialmente experiencia. No es la típica frase de presentación. Es un diagnóstico bastante acertado de lo que le faltaba a este equipo.
Los Rockets de la temporada pasada generaron gran parte de su ofensiva desde la pintura. Con Şengün como eje en el poste alto y Thompson atacando el aro como un poseso, Houston necesitaba espacios en el perímetro como el comer. Los rivales lo sabían y colapsaban hacia dentro, doblando sobre Şengün y obligando a tiros forzados a los exteriores. Bogdanović es exactamente el tipo de jugador que castiga esa estrategia.
Su relación con Clint Capela también ayudó. Los dos coincidieron en Atlanta durante varias temporadas, incluida aquella que llevó a los Hawks a las Finales de Conferencia en 2021. Mi relación con Clint viene de muy atrás, incluso desde Serbia, donde lo conocí antes de que fuéramos compañeros, recordó Bogdanović. No es lo mismo llegar a un vestuario donde conoces a alguien que llegar a uno donde no conoces a nadie.
La conexión con Şengün: dos europeos que hablan el mismo idioma
Uno de los aspectos más interesantes de este equipo es la conexión europea entre Bogdanović y Şengün. El pívot turco ha sido comparado mil veces con Jokić por su capacidad de pasar y su visión de juego, y el escolta serbio viene de la escuela balcánica, donde el baloncesto se enseña de otra manera. No necesitan hablar para entenderse. Se miran y ya saben lo que va a pasar.
Su progreso es increíble, año tras año, dijo Bogdanović sobre Şengün. Pívot europeo típico. Lo sabe todo. Sabe tirar, sabe pasar, puede penetrar, bastante móvil. Y añadió: Estoy muy emocionado de jugar con él después de tantos años jugando contra él. Creo que siempre puede funcionar muy bien tener a dos europeos y una mentalidad un poco diferente, y eso aporta otra carta en el juego.
Esa conexión se vio en la cancha contra los Thunder. No compartieron muchísimos minutos, pero cada vez que coincidieron se notó. Şengün atrae tanta atención defensiva que Bogdanović encuentra espacios donde otros jugadores no los ven. Es el tipo de sociedad que no sale en las estadísticas pero que los entrenadores valoran muchísimo.
Oklahoma City: una pretemporada para olvidar
Del otro lado, los Thunder cerraron su preparación con una actuación que deja más preguntas que respuestas. El equipo de Mark Daigneault, que la temporada pasada terminó con el mejor récord del Oeste (64-18), cayó a 1-4 en esta pretemporada. Puede que no signifique nada, pero cuando un equipo acostumbrado a ganar pierde cuatro de cinco, algo se enciende en las alarmas.
Shai Gilgeous-Alexander, el MVP de la temporada regular 2025-26, terminó con 17 puntos y 3 asistencias en 26 minutos, pero con un -24 en el más/menos. Su 5 de 12 en tiros de campo refleja una noche incómoda, perseguido por Amen Thompson y asfixiado por la presión de los Rockets en el perímetro. Cuando tu MVP tiene un -24, el partido está perdido.
Jalen Williams fue lo mejor de los Thunder con 18 puntos y 7 rebotes en 25 minutos, pero su esfuerzo se quedó en nada. Isaiah Hartenstein aportó 6 puntos y 8 rebotes, Ajay Mitchell sumó 7 puntos en 24 minutos, y poco más. Los Thunder jugaron sin Chet Holmgren, Cason Wallace ni Jaylin Williams, y se notó. Mucho.
El pívot español Aday Mara, que se está jugando un puesto en la rotación, aprovechó sus 21 minutos para capturar 9 rebotes y anotar 6 puntos. Dejó destellos de esa combinación de altura, movilidad y coordinación que lo convierten en un proyecto interesante. No es mucho consuelo en una noche así, pero algo es algo.
La trayectoria de los Rockets: de la reconstrucción a la contienda
Para entender de verdad lo que significa esta victoria, hay que mirar atrás. En 2022-23, los Rockets terminaron 22-60, penúltimos del Oeste. Un año después, ya con Udoka en el banquillo, mejoraron a 41-41. En 2025-26, dieron otro salto hasta las 52 victorias, aunque cayeron en primera ronda ante los Lakers en seis partidos. Ese fracaso, después de la llegada de Durant en el verano de 2025, generó una sensación de urgencia. La ventana de Durant, que cumplirá 38 años este octubre, no es infinita. Cada temporada cuenta.
El propio Udoka lo dejó claro en el media day: No estamos aquí solo para pasar la primera ronda; queremos hacer un ruido de verdad. Todos tienen más hambre de dar el siguiente paso y no estancarse. Y uno de los aspectos que más le preocupan es la capacidad de cerrar partidos. Más de la mitad de las 30 derrotas de la temporada pasada llegaron en partidos que los Rockets tenían ganados por dos dígitos. Esa incapacidad para mantener las ventajas es el talón de Aquiles de un equipo que, por lo demás, tiene destellos de brillantez.
Fred VanVleet: el regreso que lo cambia todo
Si hay una variable que puede determinar el destino de estos Rockets, esa es el regreso de Fred VanVleet. El base de 32 años se perdió toda la temporada 2025-26 tras romperse el ligamento cruzado anterior y el menisco justo antes de empezar la campaña. Un golpe durísimo para un equipo que había construido su ataque en torno a él.
Definitivamente estoy más emocionado de lo que estaba entrando en la temporada pasada, admitió el general manager Rafael Stone. La forma en que la lesión de Fred llegó justo en la víspera de la temporada fue dura para todos… Este año siento que conozco mejor a este grupo, lo que me genera cierta emoción por ver qué va a pasar. Traducido: el equipo ya no va a ciegas.
VanVleet regresó en la pretemporada y, aunque todavía está lejos de su mejor forma física, su sola presencia cambia al equipo. Su capacidad para leer el pick-and-roll, encontrar a Şengün en el interior y repartir el balón a los tiradores convierte a Houston en un equipo mucho más equilibrado y difícil de defender. La sociedad VanVleet-Bogdanović, en particular, promete ser letal.
Creo que es uno de esos bases de la vieja escuela, grandes bases, dijo Bogdanović sobre VanVleet. Pensando en todos y pensando en cómo va el juego, el tiempo y el lugar, y todo, no solo anotando o asistiendo en una jugada. Viniendo de un tirador que lleva nueve años en la liga, es un cumplido.
La estructura del equipo: nueve jugadores claros, ¿y un décimo?
Con VanVleet, Durant, Şengün, Thompson, Jabari Smith Jr., Tari Eason, Reed Sheppard, Steven Adams y Marcus Smart, los Rockets tienen nueve jugadores que, si la salud respeta, forman una rotación competitiva contra cualquier equipo de la liga. La pregunta que flota en el aire, especialmente después de lo de Bogdanović contra los Thunder, es si Udoka debería considerar una rotación de diez.
La respuesta probablemente esté en la propia flexibilidad del serbio. Puede jugar de escolta o de alero, tiene experiencia en sistemas de pick-and-roll y se mueve sin balón como pocos. No se trata de elegir entre Bogdanović y otros jugadores de la segunda unidad, sino de tener la opción de desplegar diferentes configuraciones según lo que pida el partido. En una temporada de 82 partidos, tener un décimo hombre de este nivel no es un lujo: es una necesidad.
La anatomía de una paliza: desglose del partido
Para entender cómo se construyó esta victoria de 27 puntos, hay que mirar algunos datos concretos.
- Dominio en la pintura. Houston anotó 54 puntos en la zona interior, frente a los 50 de Oklahoma City. Şengün y Thompson atacaron el aro con una determinación que los Thunder no pudieron igualar.
- Contraataque letal. Los Rockets anotaron 22 puntos en transición, por 15 de los Thunder. La defensa agresiva de Houston generó robos y bloqueos que se convirtieron en canastas fáciles.
- Un banquillo arrollador. 68 puntos desde la banca. La segunda unidad de Houston no solo mantuvo la ventaja: la amplió. Eso es algo que no pasaba la temporada pasada.
- Eficiencia desde el perímetro. Houston acertó 17 de 53 triples (32.1%). Oklahoma City apenas conectó 5 de 36 (13.9%). Ahí está, en gran medida, la diferencia final.
El contexto de la temporada 2026-27
Los Rockets abrirán la temporada regular el miércoles 21 de octubre contra los Dallas Mavericks en el Toyota Center. Los Thunder empezarán un día antes, visitando a los San Antonio Spurs. Dos estrenos, dos contextos completamente distintos.
Para Houston, esta temporada es la oportunidad de consolidar el progreso de los últimos años y, finalmente, superar la barrera de la primera ronda. Con un núcleo joven liderado por Şengün, Thompson y Sheppard, y veteranos como Durant, VanVleet, Adams y Smart, el equipo tiene ese equilibrio entre juventud y experiencia que suelen tener los equipos que compiten de verdad.
Para Oklahoma City, la temporada plantea una pregunta incómoda: ¿fue el 64-18 de la temporada pasada un techo o un trampolín? La derrota en las Finales de Conferencia ante los Spurs y una pretemporada decepcionante sugieren que los Thunder necesitan respuestas internas que todavía no han aparecido. La salida de varios jugadores de rotación durante el verano ha dejado al equipo más joven y menos probado, lo que aumenta la presión sobre Gilgeous-Alexander y Williams.
La importancia de la química
Un aspecto que a menudo se pasa por alto es la química. Los Rockets de la temporada pasada mostraban destellos de conexión entre sus jóvenes, pero la llegada de Durant, VanVleet y Bogdanović ha transformado la dinámica del vestuario. No es solo talento: es que se llevan bien.
Esta capacidad de comunicación no verbal, de anticipación mutua, es el tipo de intangible que marca la diferencia en los momentos decisivos de los playoffs. Y es precisamente en esos momentos donde los Rockets han fallado en las últimas dos temporadas. Si este grupo es capaz de mantener esa conexión cuando los partidos se aprieten, el techo de este equipo es mucho más alto de lo que muchos piensan.
Bogdanović: el factor X de la ecuación
Si hay un jugador que puede inclinar la balanza en la búsqueda del campeonato, ese es Bogdanović. Su experiencia en playoffs, su capacidad para anotar tiros importantes bajo presión y su liderazgo silencioso en el vestuario son activos que no aparecen en las estadísticas pero que se sienten en cada posesión.
Durant lo expresó mejor que nadie durante el campamento: No puedo decir lo suficiente sobre la ética de trabajo de ambos, dijo, refiriéndose también a Marcus Smart. Bogi, siempre supe que era un trabajador. Pero verlo cada día —el ritmo al que va y lo duro que trabaja en cada repetición— es inspirador para mí. Me hace esforzarme más. Cuando uno de los mejores anotadores de la historia dice eso de un compañero, hay que tomárselo en serio.
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La configuración defensiva: un arma secreta
Otro aspecto que merece atención es la defensa. La llegada de Marcus Smart, uno de los mejores defensores perimetrales de la última década, ha añadido una dimensión completamente nueva a un equipo que ya contaba con Amen Thompson, uno de los jóvenes más prometedores en ese aspecto del juego.
La combinación de Smart y Thompson en el perímetro es una pesadilla para los bases y escoltas rivales. Ambos pueden presionar a 94 pies, anticipar líneas de pase y generar robos que se convierten en puntos fáciles en transición. Contra los Thunder, esa dupla fue fundamental para limitar a Gilgeous-Alexander a una noche incómoda. Si mantienen ese nivel, Houston tiene argumentos para pelear contra cualquiera.
El futuro inmediato: Dallas en el horizonte
Con la pretemporada terminada, la mirada de los Rockets se dirige al partido inaugural contra los Mavericks. Será la primera oportunidad de ver a este equipo en un partido que cuenta para la clasificación, y las expectativas son altas. Durant, VanVleet, Şengün y compañía saben que la temporada pasada fue una decepción, y están decididos a escribir un capítulo diferente.
Una noche que anticipa algo grande
La victoria de los Rockets sobre los Thunder por 116-89 no es, en el gran esquema de la temporada, más que un resultado de pretemporada. No cuenta en la clasificación, no otorga ventajas en los playoffs y, en última instancia, será olvidada cuando la temporada regular llegue a su fase decisiva. Todo eso es verdad.
Pero lo que vimos en el Toyota Center el jueves 15 de octubre de 2026 fue algo más que un partido. Fue la confirmación de que estos Rockets tienen profundidad, talento y química para competir con cualquiera. Fue la presentación en sociedad de Bogdan Bogdanović como el francotirador que puede desatascar partidos cerrados. Fue el recordatorio de que Alperen Şengün es uno de los pívots más completos de la liga. Y fue la señal de que, después de años de reconstrucción y paciencia, Houston está lista para volver a la conversación de los equipos que importan.
La temporada 2026-27 está por comenzar. Los Rockets han hecho su declaración de intenciones. Ahora queda por ver si pueden respaldarla cuando las luces brillen con más intensidad.





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