Introducción: un negocio nacido del vacío
Resulta paradójico que la liga de baloncesto más poderosa del planeta naciera por un motivo tan poco romántico como llenar estadios vacíos. La historia de la NBA no arranca con un sueño deportivo, sino con una necesidad comercial: los dueños de los grandes pabellones de hockey sobre hielo necesitaban generar ingresos durante los meses de invierno, cuando sus instalaciones quedaban muertas. De aquella fría lógica empresarial salió una de las máquinas de entretenimiento más valiosas del deporte mundial, un imperio que hoy factura miles de millones de dólares al año y que tiene seguidores hasta en el último rincón del planeta.
Esta es la crónica completa de cómo un experimento empresarial llamado Basketball Association of America se transformó, en apenas tres años, en la National Basketball Association. Una historia de la NBA que va desde los modestos gimnasios del medio oeste estadounidense hasta los rascacielos de Manhattan, desde George Mikan hasta LeBron James, desde una liga que la prensa ignoraba hasta una marca global que hoy define el deporte moderno.
Los orígenes: la BAA y el vacío que dejaba el hockey
Para entender el nacimiento de la NBA hay que remontarse a la segunda mitad de los años 40. En aquel entonces, el baloncesto profesional estadounidense existía, pero de forma fragmentada y precaria. La National Basketball League (NBL), fundada en 1937, operaba en pequeñas ciudades del medio oeste como Fort Wayne, Sheboygan y Akron, jugando en gimnasios modestos y con una proyección mediática casi nula.
Paralelamente, existía la American Basketball League (ABL) en el este del país. Ninguna de las dos tenía capacidad para atraer a los mejores jugadores ni de generar el interés del público que ya despertaba el baloncesto universitario. Sin embargo, un grupo de empresarios vio una oportunidad donde otros solo veían un deporte menor.
Walter Brown, propietario del Boston Garden, fue el visionario que articuló la idea. Brown creía que los principales pabellones de hockey sobre hielo, que prácticamente no recibían aficionados cada noche, podrían acoger partidos de baloncesto los días que no estuvieran ocupados por el hockey. Era una ecuación simple: los estadios ya existían, los costos fijos estaban cubiertos por el hockey, y cualquier ingreso adicional por el baloncesto sería ganancia neta.
El 6 de junio de 1946, en el Hotel Commodore de Nueva York, se firmó el acta de nacimiento de la Basketball Association of America (BAA). Maurice Podoloff, presidente de la American Hockey League, fue nombrado también presidente de la nueva liga, convirtiéndose en la primera persona en dirigir simultáneamente dos ligas profesionales.
Los once equipos fundadores
La BAA nació con once equipos divididos en dos divisiones. En el Este: Boston Celtics, New York Knicks, Philadelphia Warriors, Providence Steamrollers, Toronto Huskies y Washington Capitols. En el Oeste: Chicago Stags, Cleveland Rebels, Detroit Falcons, Pittsburgh Ironmen y St. Louis Bombers.
El primer partido de la historia de la BAA se disputó el 1 de noviembre de 1946 en el Maple Leaf Gardens de Toronto. Los Toronto Huskies recibieron a los New York Knickerbockers, en un encuentro que marcó el comienzo de la competición que más tarde se convertiría en la NBA. Ossie Schectman, jugador de los Knicks, anotó la primera canasta de aquella liga fundacional. Philadelphia Warriors se proclamó campeón de la temporada inaugural, seguido por Baltimore Bullets en 1948 y Minneapolis Lakers en 1949.
Ahora bien, los primeros años de la BAA estuvieron marcados por la incertidumbre y la precariedad económica. La calidad del juego no era muy superior a la de las ligas competidoras, y varios equipos desaparecieron tras una sola temporada. Cleveland Rebels, Detroit Falcons y Pittsburgh Ironmen cesaron operaciones después del primer año. La liga pasó de once equipos a ocho en la temporada 1947-48 y luego a doce en la 1948-49.
La fusión de 1949: el nacimiento de la NBA
El punto de inflexión llegó con la creciente competencia entre ambas ligas por el talento y los mercados. La BAA, con acceso a los grandes pabellones de las ciudades del Este, empezó a atraer a las mejores estrellas. La incorporación de George Mikan, el primer gran dominador del baloncesto profesional, fue clave: Mikan, un pívot de 2,09 metros que jugaba para los Minneapolis Lakers, era la mayor atracción de cualquiera de las dos ligas. Eso sí, su llegada a la BAA se produjo a través del traspaso de su equipo en 1948, no como un fichaje individual que desencadenara por sí solo la fusión.
Cuatro franquicias de la NBL —Fort Wayne, Indianapolis, Minneapolis y Rochester— se pasaron a la BAA antes de la temporada 1948-49, llevándose consigo a sus mejores jugadores. La NBL quedó debilitada, mientras la BAA se fortalecía. La fusión era cuestión de tiempo.
El 3 de agosto de 1949, representantes de ambas ligas se reunieron en las oficinas de la BAA en el Empire State Building de Nueva York para cerrar la fusión. Maurice Podoloff fue elegido presidente de la nueva liga. Así nació la National Basketball Association, con 17 equipos que representaban tanto pequeñas ciudades como grandes metrópolis de todo el país.
La supervivencia de los años 50: de 17 equipos a 8
La NBA de los primeros años no era el gigante financiero que es hoy. La liga enfrentó dificultades económicas severas, y el número de equipos se redujo drásticamente durante la primera mitad de la década de 1950. Para la temporada 1954-55, solo quedaban ocho equipos: Boston Celtics, New York Knicks, Philadelphia Warriors, Minneapolis Lakers, Fort Wayne Pistons, Rochester Royals, Syracuse Nationals y Milwaukee Hawks.
Aquellos fueron años de supervivencia. Los equipos viajaban en tren, los salarios eran modestos y la cobertura mediática, limitada. Pero en medio de la precariedad, se produjeron dos innovaciones que transformaron el juego para siempre.
La integración racial
En 1950, tres jugadores afroamericanos —Chuck Cooper, Earl Lloyd y Nathaniel Clifton— entraron en la NBA, rompiendo la barrera racial que había caracterizado al deporte profesional estadounidense. Chuck Cooper fue el primer jugador negro elegido en el draft. Esta decisión abrió la puerta a una generación de talentos extraordinarios que dominarían la liga durante las siguientes dos décadas: Bill Russell, Elgin Baylor, Wilt Chamberlain y Oscar Robertson.
El reloj de 24 segundos
Antes de su introducción, los equipos podían retener el balón indefinidamente si iban ganando, lo que hacía los partidos aburridos y ahuyentaba a los espectadores. En la temporada 1954-55, la NBA adoptó la regla que obligaba a cada equipo a lanzar a canasta en un máximo de 24 segundos. El efecto fue inmediato: el juego se volvió más rápido, más dinámico y más emocionante. Los aficionados regresaron a los pabellones y la liga comenzó a ser financieramente viable.
La dinastía de los Celtics: Bill Russell y Red Auerbach
Si hay una franquicia que define la historia temprana de la NBA, esa es la de los Boston Celtics. Fundados en 1946 como uno de los equipos originales de la BAA, los Celtics tardaron en encontrar el éxito. En sus primeras cuatro temporadas, solo disputaron una serie de playoffs. Todo cambió con la llegada de Red Auerbach como entrenador en 1950.
Auerbach construyó un equipo que dominaría la liga durante más de una década. La pieza central fue Bill Russell, un pívot defensivo sin precedentes que llegó a los Celtics en 1956. Junto a Bob Cousy, Tom Heinsohn, Bill Sharman y otros, Russell lideró a Boston a once campeonatos en trece temporadas, incluyendo ocho consecutivos entre 1959 y 1966.
La rivalidad entre Russell y Wilt Chamberlain se convirtió en una de las más grandes de la historia del deporte. Chamberlain, un físico sobrehumano que llegó a anotar 100 puntos en un solo partido, representaba la fuerza individual; Russell, el juego colectivo y la defensa. Sus duelos definieron una era y obligaron a la NBA a modificar nuevamente las reglas: la zona de tres segundos se amplió a 16 pies en 1964 para limitar el dominio de Chamberlain.
El dominio de los Celtics se extendió hasta 1969, cuando Russell se retiró tras ganar su undécimo anillo. Durante aquella década, Boston acumuló un récord de 19 temporadas consecutivas clasificándose para los playoffs, con 12 apariciones en las Finales y 11 campeonatos. Es un registro que ningún equipo ha igualado jamás.
La década de 1960: expansión y nuevos dominadores
Mientras los Celtics reinaban, la NBA comenzó a expandirse. En 1961, la NBA incorporó a los Chicago Packers como equipo de expansión. La franquicia pasó a llamarse Chicago Zephyrs en 1962 y se trasladó a Baltimore en 1963, donde adoptó el nombre de Baltimore Bullets. Esta misma franquicia es la antecesora de los actuales Washington Wizards. Con estas incorporaciones, la liga pasó de ocho equipos a catorce a mediados de la década.
En 1968 nació la American Basketball Association (ABA), una liga rival que buscaba destronar a la NBA mediante reglas más espectaculares: el tiro de tres puntos, el balón tricolor rojo, blanco y azul, y concursos de mates. La ABA fichó a algunas de las mayores estrellas del baloncesto universitario, como Julius Erving, y obligó a la NBA a competir por el talento.
El ocaso de la dinastía de los Celtics coincidió con la irrupción de un nuevo dominador: Lew Alcindor, quien más tarde adoptaría el nombre de Kareem Abdul-Jabbar. El pívot de los Milwaukee Bucks y luego Los Angeles Lakers se convirtió en el máximo anotador de la historia de la liga y ganó seis campeonatos en dos décadas. Su longevidad y consistencia redefinieron lo que significaba ser una superestrella en la NBA.
Los años 70 fueron una década de paridad extrema. Hasta ocho equipos diferentes ganaron el campeonato, y no hubo un dominador claro. New York Knicks, uno de los tres equipos que perduran desde el inicio de la BAA, ganó sus primeros títulos en 1970 y 1973. Los Lakers, los Bucks, los Celtics, los Warriors y los Trail Blazers también levantaron el trofeo. Fue una época de transición, marcada por la fusión con la ABA y por la consolidación de la liga como un producto de entretenimiento nacional.
La fusión con la ABA: 1976, el año que cambió todo
La década de 1970 estuvo marcada por la guerra entre la NBA y la ABA. Ambas ligas competían ferozmente por jugadores, aficionados y atención mediática. La ABA, con su estilo de juego más libre y su enfoque en el espectáculo, atrajo a un público joven, pero su situación financiera era insostenible. A lo largo de sus nueve temporadas de existencia, la ABA tuvo 22 franquicias diferentes, siete comisionados y acumuló pérdidas superiores a los 40 millones de dólares.
La fusión se hizo esperar. En 1970, los propietarios de la NBA votaron a favor de la fusión, pero una demanda antimonopolio presentada por los jugadores de la ABA —conocida como el caso Oscar Robertson— bloqueó el acuerdo durante años. Finalmente, el 17 de junio de 1976, la NBA y la ABA anunciaron su fusión.
Cuatro equipos de la ABA se integraron en la NBA: New York Nets, Indiana Pacers, Denver Nuggets y San Antonio Spurs. Cada uno pagó 3,2 millones de dólares en efectivo a la liga. Los Kentucky Colonels y los Spirits of St. Louis fueron excluidos y sus jugadores se dispersaron en un draft especial.
Nace la ABA como competencia directa de la NBA, con reglas revolucionarias y un balón tricolor.
La NBA vota a favor de la fusión, pero el caso Oscar Robertson la bloquea en los tribunales.
Se consuma la fusión ABA NBA: cuatro franquicias pasan a la NBA.
La NBA adopta el tiro de tres puntos, popularizado por la ABA, cambiando la geometría del juego.
La fusión ABA NBA aportó a la liga un nuevo talento generacional. Julius Erving, la superestrella de los Nets, se convirtió en uno de los jugadores más espectaculares de los 70 y los 80. La NBA también adoptó el tiro de tres puntos, que la ABA había popularizado, en la temporada 1979-80. Fue una decisión que transformaría la geometría del juego para siempre.
La era dorada: Magic, Bird y la rivalidad que salvó la NBA
A finales de los 70, la NBA enfrentaba un problema de imagen. Los partidos se emitían en diferido, el consumo de drogas entre algunos jugadores era un tema recurrente en la prensa y la liga era percibida como una competencia menor en el panorama deportivo estadounidense. La llegada de dos jugadores cambiaría todo.
En 1979, Earvin "Magic" Johnson y Larry Bird llegaron a la NBA después de protagonizar una de las finales universitarias más memorables de la historia. Magic, un base de 2,06 metros con una visión de juego revolucionaria, fue seleccionado por Los Angeles Lakers. Bird, un alero de Indiana con un tiro mortífero y una inteligencia competitiva feroz, fue a parar a los Boston Celtics.
La rivalidad entre ambos redefinió la NBA de los 80. Se enfrentaron en tres Finales (1984, 1985 y 1987), y sus equipos dominaron la década. Los Lakers de Magic practicaban el Showtime, un estilo de juego rápido y espectacular que llenaba el Forum de Inglewood. Los Celtics de Bird representaban la eficacia, la dureza y la tradición. El hecho de que Bird fuera blanco y Magic negro añadió una dimensión sociocultural al duelo que trascendió lo deportivo.
La televisión jugó un papel crucial. En 1973, la CBS pagó 27 millones de dólares por los derechos de emisión durante tres años, y en 1982, la cadena firmó un acuerdo de 91,9 millones por cuatro temporadas. Los partidos comenzaron a emitirse en directo y la audiencia creció exponencialmente. La NBA dejó de ser un producto de nicho para convertirse en un fenómeno nacional.
Michael Jordan y la globalización: la NBA conquista el mundo
Michael Jordan llegó a la NBA en 1984 y, en pocos años, transformó el deporte. Su capacidad atlética, su competitividad y su carisma lo convirtieron en un fenómeno cultural que trascendió el baloncesto. Con los Chicago Bulls ganó seis campeonatos en la década de 1990, con dos three-peats consecutivos, y se retiró como el jugador más reconocido del planeta.
Pero la globalización de la NBA no fue obra de un solo hombre. El acontecimiento que realmente proyectó la liga al mundo fue la participación del Dream Team en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Por primera vez, los jugadores profesionales de la NBA pudieron competir en los Juegos, y Estados Unidos envió un equipo que reunía a Jordan, Magic Johnson, Larry Bird, Charles Barkley, Karl Malone, John Stockton y David Robinson, entre otros.
El Dream Team arrasó en Barcelona, ganando todos sus partidos con una diferencia promedio de más de 40 puntos. Pero su impacto fue mucho más allá de las canchas. La presencia de aquellas superestrellas en el escenario olímpico global, retransmitido a todos los rincones del planeta, popularizó la NBA de una manera sin precedentes. En los años siguientes, millones de jóvenes fuera de Estados Unidos soñaron con ser el próximo Michael Jordan, Kobe Bryant o LeBron James.
La NBA aprovechó la oportunidad. En 1990, la liga comenzó a disputar partidos de temporada regular en Japón. En 2002, la llegada de Yao Ming a los Houston Rockets abrió el mercado chino de par en par. Para 2003, más de la mitad de los visitantes de NBA.com provenían de fuera de Estados Unidos, y China era el país con mayor número de usuarios internacionales. La globalización de la NBA había comenzado y era imparable.
La era moderna: de Kobe y Shaq a LeBron y Curry
La transición del siglo XX al XXI trajo consigo una nueva generación de superestrellas. Los Lakers de Shaquille O'Neal y Kobe Bryant ganaron tres campeonatos consecutivos entre 2000 y 2002, y luego Bryant añadió dos más en 2009 y 2010. Los San Antonio Spurs de Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginóbili se convirtieron en el modelo de consistencia y excelencia, ganando cinco títulos entre 1999 y 2014.
La llegada de LeBron James en 2003 marcó el inicio de una nueva era. LeBron ganó cuatro campeonatos con tres equipos diferentes: Miami Heat (2012, 2013), Cleveland Cavaliers (2016) y Los Angeles Lakers (2020). En 2023 se convirtió en el máximo anotador de la historia de la NBA, superando el récord de Kareem Abdul-Jabbar. Su impacto en el juego, su longevidad y su capacidad para elevar a sus equipos lo han colocado en el debate eterno sobre quién es el mejor jugador de todos los tiempos.
En paralelo, Stephen Curry y los Golden State Warriors revolucionaron el juego con su énfasis en el tiro de tres puntos. Curry, considerado el mejor tirador de la historia, llevó a los Warriors a cuatro campeonatos entre 2015 y 2022 y transformó la forma en que se juega el baloncesto en todos los niveles. Su influencia se extiende más allá de la NBA: hoy, los niños de todo el mundo practican tiros desde más allá de la línea de tres puntos porque quieren ser como Curry.
La nueva geografía del talento
La NBA del siglo XXI también ha visto la consolidación de las conferencias Este y Oeste, un sistema que se remonta a 1970, cuando la liga se reorganizó en dos conferencias con dos divisiones cada una. En 2004, la liga se reestructuró en seis divisiones de cinco equipos, y la Conferencia Oeste se convirtió en la más competitiva, acumulando la mayoría de los títulos de la década de 2000 y 2010.
- Nikola Jokić, tres veces MVP y campeón en 2023 con Denver Nuggets.
- Giannis Antetokounmpo, campeón en 2021 con Milwaukee Bucks y MVP de las Finales.
- Luka Dončić, líder generacional de los Dallas Mavericks.
- Victor Wembanyama, el fenómeno francés llamado a redefinir el puesto de pívot.
El legado: de 11 equipos a 30 franquicias globales
La evolución de la NBA desde aquella reunión en el Hotel Commodore en 1946 hasta la actualidad es una de las historias de éxito más notables en el mundo del deporte. La liga que comenzó con 11 equipos en ciudades estadounidenses y canadienses es hoy una organización con 30 franquicias, presencia global y una facturación anual que supera los 10.000 millones de dólares.
Equipos que nacieron en la BAA y la NBL han desaparecido o se han trasladado: los Minneapolis Lakers son ahora Los Angeles Lakers, los Philadelphia Warriors son los Golden State Warriors, los Rochester Royals son los Sacramento Kings, y los Syracuse Nationals son los Philadelphia 76ers.
La NBA de hoy es también una liga mucho más internacional. En la temporada 2022-23, había 109 jugadores internacionales de 39 países diferentes. Nikola Jokić, Giannis Antetokounmpo, Luka Dončić y Victor Wembanyama son las superestrellas de una liga que ya no pertenece exclusivamente a Estados Unidos. La expansión ha sido constante y estratégica: Toronto Raptors y Vancouver Grizzlies (hoy Memphis Grizzlies) se unieron en 1995, y desde entonces la liga ha explorado mercados en México, Europa y África.
Conclusión: de un vacío en el calendario a un imperio global
La historia de la NBA es, en esencia, la historia de cómo una idea sencilla —llenar estadios vacíos durante el invierno— se convirtió en una de las mayores industrias del entretenimiento deportivo. Desde la fundación de la BAA el 6 de junio de 1946, pasando por la fusión con la NBL en 1949 que dio origen a la NBA, hasta la globalización impulsada por el Dream Team y la era de LeBron James y Stephen Curry, la liga ha sabido adaptarse, innovar y crecer.
Lo que comenzó con 11 equipos en gimnasios modestos y partidos que apenas atraían a unos pocos cientos de espectadores es hoy un fenómeno cultural que se sigue en más de 200 países y territorios, con jugadores que son ídolos globales y una influencia que trasciende el deporte. La evolución de la NBA es un testimonio del poder del deporte para conectar a las personas, superar barreras y crear algo que, para millones de aficionados en todo el mundo, va mucho más allá de un simple juego.
Walter Brown, Maurice Podoloff, George Mikan, Bill Russell, Magic Johnson, Larry Bird, Michael Jordan, Kobe Bryant, LeBron James: todos ellos, y muchos más, han contribuido a construir la liga que conocemos hoy. Pero la historia no termina aquí. Con nuevos talentos emergiendo cada temporada y nuevos mercados por conquistar, la NBA sigue escribiendo su crónica, un capítulo a la vez. Y todo comenzó con un grupo de empresarios que decidieron que un estadio vacío era una oportunidad demasiado valiosa como para dejarla pasar.



Deja tu comentario
Nota: ¡El código HTML no se traduce!